Es la reputación, amigo!
De Estigmergia
Vía gnuband accedo a una presentación del año pasado del proyecto rentathing donde se plantea de manera muy entretenida la utopía/posibilidad tecnológica de sistemas de reputación para una economía de trueque o interpersonal (que recuerda a la que hace tiempo se practica, con desigual fortuna, mediante los denominados bancos de tiempo). Muy resumidamente: antes de dejarte o alquilarte una cosa o servicio, comprobaré en el sistema tu reputación (basada en lo que a tu vez hayas dejado, cuidado, devuelto, ayudado, etc) y en función de eso tomaré una decisión.
Concretamente en Wikipedia, todo el reciente boom de desarrollo paralelo de herramientas gracias a su radical apertura y trasparencia de datos (por ejemplo Wikiscanner para averiguar las IPs desde donde se modifican artículos, o Wikirage para ver qué entradas reciben más ediciones en total), ofrece dos nuevas joyas que probablemente ayuden en la labor de refinar la calidad de contenidos en base a la reputación: Wikipedia trust coloring y Wikidashboard. La primera aplicación, presentada en Wikimanía este agosto y aún en fase demo, permite identificar con diferentes grados de fondo naranja la fiabilidad del texto según la reputación se su autor (en base a un cálculo sobre la media de lo que suelen durar sus aportaciones). La segunda, que pretende dotar de mayor "transparencia social" a Wikipedia, consiste en un sistema gráfico todavía más robusto y complejo que permite ver las estadísticas de modificación de cualquier artículo y la intensidad en los cambios a manos de sus editores más activos. O aplicado a la inversa (esto es, sobre una página de usuario), en qué artículos ha participado más (cuándo y cuánto) determinado usuario.
Aunque me he desviando (una vez más) por la técnica, si citaba la presentación de rentathing es también porque sugiere un mundo con alternativas sistémicas a la economía de mercado, ese bólido sin frenos del que nadie sabe bien bien cómo ni cuándo saltar antes de que cause más estragos humanos y ecológicos. No es para nada un mundo nuevo, pues la confianza y la reputación han sido la base de muchas culturas de intercambio arrolladas hoy por el motor del progreso tecnológico. Algo tal vez sólo combatible mediante la propuesta política y social del movimiento por el decrecimiento... Pero eso ya lo explica mucho mejor Alicia Dujovne en La Nación.
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